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Teresa Fendi de la Cruz
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| Universo: 18 de febrero, 2004 |
Proción, II Nuestra galaxia, la Vía Láctea, puede contener cientos de miles de millones de estrellas. Sin embargo, cada estrella es un poco distinta de las otras. Hay estrellas de distintos tamaños, edades y temperaturas. Y cada una tiene una composición química ligeramente distinta.
Estudiando muchas estrellas diferentes, los astrónomos comprenden mejor el funcionamiento de TODAS las estrellas.
Las estrellas que funcionan mejor como objetivos son las especialmente grandes, calientes o cercanas. Los astrónomos pueden recoger más luz de estas estrellas, así que aprenden más de ellas.
Un ejemplo es Proción A, en Canis Minor, el perro pequeño. Está a sólo 11 años luz. Es el doble de grande que el Sol, bastante más caliente y unas siete veces más brillante. Todo ello hace de Proción un buen objetivo.
Los astrónomos han descubierto que la química de Proción es similar a la del Sol y la mayoría de las estrellas de nuestra región de la galaxia, aunque contiene menos hierro y otros elementos pesados. Y, a pesar de que los astrónomos no pueden ver con detalle la superficie de Proción A, pueden deducir que probablemente se parece mucho al Sol, con burbujas de gas caliente que suben desde el interior de la estrella. Estas burbujas son lo suficientemente grandes para tragarse la Tierra.
Guión: Damond Benningfield
Copyright del guión: Damond Benningfield, 2003
Copyright de Universo: Observatorio McDonald de la
Universidad de Tejas, 2003
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