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Teresa Fendi de la Cruz
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| Universo: 26 de mayo, 2005 |
Vigilando el Barrio A primera vista, un asteroide puede parecer algo difícil de no ver. Muchos asteroides son del tamaño de campos de fútbol, o incluso ciudades. Y, sin embargo, a veces los astrónomos pierden la pista de esos grandes trozos de metal y roca, lo cual puede resultar peligroso para los asteroides que cruzan la órbita de la Tierra, o se acercan a ella. Esos objetos podrían algún día chocar con nuestro planeta, así que es crucial saber dónde están.
La labor de unos astrónomos del Observatorio McDonald contribuye a que eso sea así. Siguen los descubrimientos de los asteroides cercanos a la Tierra para que sea más fácil trazar su órbita. También siguen asteroides que no se han visto en cierto tiempo, para asegurarse de que conocemos sus órbitas.
Cuando se descubre un asteroide, los astrónomos trazan su órbita basándose en sólo unas pocas observaciones. Pero esos primeros trazados pueden tener un gran margen de error. Como resultado, un asteroide al que nadie ha observado en varios años, puede no aparecer donde los astrónomos esperan.
Por eso, es importante anotar la localización de los asteroides muchas veces durante un periodo de varios años. Estas observaciones ayudan a los astrónomos a trazar una órbita mucho más precisa, para saber dónde encontrar un asteroide, con muchos años de antelación.
Guión: Damond Benningfield
Copyright del guión: Damond Benningfield, 2005
Copyright de Universo: Observatorio McDonald de la Universidad de Tejas, 2005
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