El Universo Entero
La Cosmología se ocupa de una de las preguntas más antiguas
de la humanidad: ¿cuál es la naturaleza del mundo? Las antiguas
civilizaciones pensaban que la Tierra era plana y estaba cubierta por una cúpula
esférica en la que residían el Sol, la Luna, los planetas y las
estrellas. En el segundo siglo de nuestra era, el sistema ptolomaico colocó a
la Tierra en el centro del universo.
A mediados del siglo dieciséis, el sistema copernicano situó al
Sol en el centro del universo. Más tarde, Galileo demostró que
la Vía Láctea está compuesta de millones de estrellas.
Galileo argumentó que el Sol es una estrella, igual que las otras. Hoy
sabemos que la Vía Láctea es un sistema compuesto de cientos
de miles de millones de estrellas, organizado en forma de disco plano con un
diámetro de unos 100,000 años luz. Nuestro Sol está a
unos 27,000 años luz de su centro.
 Variaciones
de temperatura en la radiación remanente del Big Bang marcan los
sitios donde probablemente se formaron las primeras galaxias (rojo, amarillo).
Hasta principios del siglo veinte, los astrónomos pensaban que
la Vía Láctea era el único componente del universo. Más
tarde descubrieron que las nebulosas espirales –objetos difusos que se
encuentran por todo el cielo- son grandes sistemas estelares.
Entre las nebulosas, los astrónomos descubrieron unas cuantas estrellas
especiales llamadas “Variables Cefeidas,” cuyo brillo aumenta y
disminuye con regularidad cada varios días. Comparando la luz que realmente
emiten estas estrellas con lo brillantes que se ven desde la Tierra, los astrónomos
midieron su distancia. Estas medidas dieron lugar a un descubrimiento sorprendente:
las nebulosas que contenían estas estrellas estaban por lo menos a un
millón de años luz, mucho más allá de los confines
de la Vía Láctea. El universo era mucho más grande de
lo que se había pensado.
En nuestra visión moderna, las nebulosas se llaman galaxias, y en el
universo hay por lo menos 100 mil millones de ellas. La Vía Láctea
es una galaxia como estas otras.
En 1929, Edwin Hubble descubrió que las galaxias están en movimiento.
Con pocas excepciones, todas las galaxias se están alejando de la Vía
Láctea. Es más, cuanto más lejos de nosotros esté una
galaxia, más deprisa se aleja.
Ello implica que las galaxias no sólo se están alejando de nosotros,
sino también unas de otras. El universo no es estático, sino
que cambia. Se expande. La expansión implica que las galaxias estaban
más cerca unas de otras en el pasado. Cuanto más nos remontemos
hacia el pasado, más cerca estaban todas las galaxias, hasta llegar
a un momento en el que todas estaban en el mismo sitio. Esto lleva a la idea
de que el universo fue creado en una gran explosión primigenia, o “Big
Bang,” ocurrida hace 13 o 14 mil millones de años. Hoy en día,
las galaxias se alejan unas de otras porque el propio universo se está expandiendo.
Con este descubrimiento, la cosmología adquiere un nuevo sentido. Ya
no se concentra solamente en la naturaleza del universo, sino también
en su evolución.
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